El nido de Ses Milanes

Ses Milanes tiene dos nidos: el bosque de Sa Comuna y el huerto de Sa Tanca de Can Fil. Estos espacios naturales acompañan a las Milanes durante todo el año, y juntamente con los niños y las niñas cambian de manera sutil y sorprendente dando paso a las distintas estaciones.
El curso empieza a finales de verano, cuando el campo está seco y hay pocas plantas, todavía se oyen algunos grillos, y las almendras y las algarrobas están por recoger. Las lluvias y tormentas de finales de verano anuncian el rebrotar de las plantas y el cambio de colores del ocre y amarillo al verde. Con la llegada del otoño las flores lilas de azafrán preceden a las setas y el crujir de las hojas caídas junto con la humedad crea un bonito campo de juego. Con el invierno llega el frío y más lluvia, y con ella los charcos y el barro. Cuando se alarga el día empiezan a desfilar las orugas de procesionaria, bajando de las bolsas de los pinos para enterrarse. La primavera se hace notar y petirrojos, jilgueros y gorriones, sorprenden y se acercan a buscar migajas de la merienda o a escuchar algún cuento. Las flores de todos colores y formas seducen a las mariposas y mariquitas que las polinizan. Y con el inicio del verano se termina el curso de Ses Milanes.

El bosque de Sa Comuna

Sa Comuna es una amplia área montañosa cubierta por la mayor masa boscosa de pinar y encinar de las Islas Baleares. Se localiza en el municipio de Bunyola; un pueblo situado en la isla de Mallorca de las Islas Baleares, se encuentra a los pies de la Serra d'Alfàbia, en la vertiente meridional de la Serra de Tramuntana. Es en este bosque, uno de los más extensos de la isla, donde Ses Milanes realiza parte de su actividad diaria.

El huerto Sa Tanca de Can Fil

El huerto de Sa Tanca de Can Fil es otro de los espacios donde Ses Milanes realiza su actividad. Una o dos veces por semana, las niñas y niños juegan en esta gran parcela situada en la zona del valle de Bunyola, rodeada de cultivos y fincas. Desde allí se puede disfrutar de una gran panorámica de las montañas de Sa Gubia, Son Nasi y Son Poc, así como del pueblo de Bunyola.
En el huerto de Sa Tanca encontramos diferentes materiales con los que poder desarrollar el juego; una construcción de balas de paja, un puente colgante hecho con cuerdas y palos, pequeños troncos, una mesa de cultivo, ollas, garrafas de agua, etc. Sin olvidar los animales de la finca vecina a quien solemos darles de comer. También disponemos de una plataforma con techo que nos resguarda en caso de lluvia o viento intenso.